jueves, septiembre 06, 2012

Soñar

El sabor del llanto que ya apenas recordaba se me queda amarrado en la garganta,
va buscando un barquito para nadar en ella y llegar a buen puerto antes de que sea tarde.
La noche, aun de día, no niega su existencia,
me pierdo entre recuerdos de cosas que no existen
y me caigo al vacío de la incoherencia.
Valor innecesario cuando menos falta hace para llevar la cabeza sobre los hombros, ¿dónde estás?
Estúpida elocuencia delante del espejo, cuando en la soledad, uno no se cree nada.
Hablo por mí.
Palabras y palabras y palabras.
Me cuelgo de mis sueños y me hago una almohada con ellos.
Primero reposo mi cabeza sobre ella, y luego la utilizo para asfixiarme y demostrarme cuán terrible puede ser un alma disfrazada de arma.

Eso es lo delicado de soñar...


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